jueves, 18 de enero de 2018

BENEFICIOS DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA APLICADO A LOS NIÑOS


                                            

Existe gran controversia en torno al dilema de si es beneficioso o no que los niños entrenen la fuerza, ya no solo desde el procedimiento puramente lúdico (juegos), sino mediante la más estricta disciplina de trabajo con halteras (“pesas”) o en calistenia (propio peso corporal), con técnicas deportivas específicas (halterofilia, powerlifting, culturismo…) y entrenando cada uno de los parámetros (tipos) que esta cualidad física básica comprende, a saber, fuerza máxima, potencia, hipertrofia (aumento de masa muscular), etc.

Afortunadamente, hoy en día es una realidad contrastada científicamente, y el entrenamiento de fuerza, en sus diferentes parámetros, aporta muchos beneficios a edades tempranas. Simplemente hay que adaptar los ejercicios y las pautas de entrenamiento a las características de cada niño, asegurarse de que ha aprendido la técnica adecuada y de que es consciente, en todo momento, de una correcta postura.

Lógicamente, todo eso debe hacerse bajo la estricta supervisión de un adulto debidamente capacitado para aplicar esa dinámica de entrenamiento en niños. Por poner algún ejemplo, cualquier entrenador personal, técnico deportivo específico o diplomado o graduado en Educación Física, entre otros, que se haya especializado en actividad física para jóvenes deportistas y que conozca y entienda las necesidades y las adaptaciones físicas, fisiológicas y psicológicas, en cada etapa de crecimiento, será un buen candidato para entrenar la fuerza en niños de diferentes edades.

Muchos han sido los autores (Vrijens, 1978; Docherty, 1986; García Manso, 1996; etc.) que, durante décadas, se han opuesto al entrenamiento de fuerza aplicado a niños, alegando que producía una transferencia negativa hacia otras cualidades físicas y psicomotrices “más trabajables” en niños y adolescentes, como la flexibilidad o la coordinación, y afirmando que frenaba su crecimiento óseo normal y que, a estas edades, apenas se podía mejorar la fuerza y, mucho menos, aumentar el tamaño muscular.

Cada día es más común ver a niños que son sometidos a duros entrenamientos culturistas (estrictamente naturales, por supuesto), gimnásticos o halterófilos, y que presentan un nivel de fuerza y de tamaño muscular sorprendentes. A pesar de ello y de las constantes críticas que recibieron en su momento, las diferentes pruebas médicas a las que han sido sometidos han demostrado que su crecimiento y su salud son perfectamente normales y que la disciplina que practican no les perjudica en ningún sentido.

Por suerte, en la década de los 90, numerosas investigaciones llevadas a cabo por científicos de la talla de Faigenbaum (1993), Hamill (1994), Lillegard (1997), etc., y corroboradas actualmente por las más prestigiosas entidades del mundo del ejercicio físico y la salud (National Strength and Conditioning Association, 2014; British Journal of Sports Medicine, 2014; American College of Sport Medicine, 2016; etc.), han demostrado que el entrenamiento de fuerza aplicado a niños y adolescentes, tiene innumerables beneficios, entre los que cabe destacar:

-       Importante aumento de los niveles de fuerza por encima del desarrollo normal.

-       Mejora de la psicomotricidad general, especialmente de la coordinación y de la agilidad.

-       Aumento de la propiocepción, del control postural y de la activación de la musculatura estabilizadora.

-       Incremento de la destreza y de la eficiencia física y técnica, durante la práctica deportiva.

-       Reducción del riesgo de sufrir lesiones, tanto en la práctica deportiva, como en la recreacional (juegos dinámicos).

-       Mejora de los parámetros anatómicos, destacando el incremento de la densidad ósea mineral.

-       Beneficios psicológicos derivados de la mejora de la propia imagen y del aumento de la propia autoestima.

Lógicamente, con los niños tendremos que extremar las precauciones y asegurarnos de que se cumplen estos aspectos:

-       Que haya un buen trabajo previo de adaptación física base.

-       Realizar un calentamiento general y/u otro específico óptimos, previos al entrenamiento de fuerza.

-       Que no muevan cargas más altas de las que son capaces de controlar, es decir, que predomine la técnica y la consciencia postural por encima de todo. Si es necesario entrenarles con porcentajes de carga inferiores a los recomendados, se hace.

-       Que los materiales a utilizar durante el entrenamiento, así como las instalaciones y el espacio donde se vaya a trabajar, estén en buenas condiciones y sean seguros.

-       Que tengan suficiente dominio de las técnicas de ejecución, patrones de movimiento, control de la respiración y consciencia postural (insisto).

-       Que entrenen bajo la vigilancia atenta y constante de un entrenador competente.

 


Por tanto, observando la cantidad de beneficios que tiene el entrenamiento de fuerza en los niños y quedando patente su aprobación por los mejores investigadores del sector, entrenadores, entidades, etc. de todo el mundo, sería interesante promover las sesiones orientadas al desarrollo y a la mejora de esta cualidad física básica en centros fitness, colegios, actividades extraescolares, etc.

Bibliografía.
-          Alto Rendimiento S.E.F.D.: Curso de entrenamiento para jóvenes deportistas. Alcoy (Alicante), 2014.

-          Bahamonde, C.E.: Efecto de un programa de entrenamiento de fuerza en niños pre-púberes y púberes sobre parámetros antropométricos y de rendimiento deportivo. Estudio publicado por la Universidad de Chile. Santiago de Chile (Chile), 2001.

-          Brown, L. (NSCA): Entrenamiento de fuerza. Ed. Médica Panamericana. Madrid, 2007.

-          Chulvi, I. y Pomar, R.: El entrenamiento de la fuerza adecuado a los niños en edad prepuberta. Artículo publicado en Alto Rendimiento S.E.F.D. Alcoy (Alicante), mayo de 2011.

-          Del Castillo, J.M.: Guía actual y científica de entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes. I consenso internacional, revisión española y posicionamiento del A.C.S.M. sobre: Iniciación y entrenamiento de fuerza en jóvenes (niños y adolescentes). Artículo publicado en EntrenaCiencia. Madrid, octubre de 2016.

-          Dietrich, M.; Jürgen, N.; Ostrowski, C.; y Rost, K.: Metodología general del entrenamiento infantil y juvenil. Ed. Paidotribo. Badalona (Barcelona), 2004.

-          Fröhner, G.: Esfuerzo físico y entrenamiento en niños y jóvenes. Ed. Paidotribo. Barcelona, 2003.

-          López, J. y Fernández, A.: Fisiología del ejercicio. 3ª edición. Ed. Médica Panamericana. Madrid, 2006.

-          Segura, R.: Entrenamiento en jóvenes deportistas. Artículo publicado en Alto Rendimiento S.E.F.D. Alcoy (Alicante), agosto de 2017.

-          Timón, L.M. y Hormigo, F. y col.: Propuestas educativas para la mejora de la fuerza en la Educación Física en la E.S.O. Ed. Wanceulen. Sevilla, 2010.

-          Vasconcelos, A.: La fuerza. Entrenamiento para jóvenes. Guía teórico-práctica. Ed. Paidotribo. Badalona (Barcelona), 2005.


Imágenes.
http://media.npr.org/assets/img/2012/09/23/cross_kids_farfan_12-3e3991f4c8ae76e5e23f34dd9b0360b851837924-s6-c10.jpg
http://i.dailymail.co.uk/i/pix/2013/09/30/article-2438772-1866DF9C00000578-244_634x567.jpg
https://www.rgcc.es/SiteAssets/Lists/news/AllItems/160401_Halterofilia%20Jorge%20Artime.jpg
https://cdn.theconversation.com/files/112268/area14mp/image-20160222-25871-4gnt5h.jpg





   Autor:Juan Fco. Marco Satorre    
 (profesor de Alto Rendimiento S.E.F.D. y colaborador de BBC Mundo)

miércoles, 10 de enero de 2018

LA DISFONÍA INFANTIL: PAUTAS HIGIENE VOCAL


Con la vuelta al cole vuelve el estrés y, con este, las situaciones límite que  llevan tanto a padres como maestros y profesores  a solucionar todas las situaciones con gritos. Pero no son los únicos que utilizan el grito como medio para hacerse oír o solucionar conflictos, ya que en la sociedad actual podemos observar que está totalmente generalizado, un claro ejemplo es la televisión donde está presente en debates e, incluso, tertulias.
Son varios los factores que pueden desencadenar una disfonía disfuncional con o sin lesiones orgánicas: un abuso o mal uso de la voz; los procesos inflamatorios otorrinolaringológicos; factores hormonales; factores psicológicos; la debilidad física en general; factores de origen lesivo, etc.

En el caso de las disfonías infantiles, los factores desencadenantes no varían, aunque, las más frecuentes son las desencadenadas por un sobreesfuerzo vocal que se mantiene, pudiendo dar origen a lesiones orgánicas como nódulos.
Una disfonía puede darse como un caso aislado, pero puede llegar a establecerse permanentemente después de darse, progresivamente, episodios disfónicos con más frecuencia, tanto derivadas de un proceso inflamatorio de las vías

Los padres y los maestros son los que deben vigilar a la vez que ser modelo de conducta vocal adecuada. Por ello, a continuación podréis encontrar unas breves pautas a seguir.

1.- PAUTAS PARA PADRES:
-    No forzar la voz compitiendo con el ruido ambiental, evitar conductas como cortar los ambientes ruidosos con gritos.

-      Debe controlar el volumen de su voz en cualquier ambiente intentando no hablar por encima de este. Evitar el uso de conductas vocales como gritar, reír demasiado fuerte, cambiar la voz, etc.

-     No usar emisiones de voz forzadas. Debe evitar hablar en situaciones en las que tenga que levantar o empujar objetos pesados y las emisiones forzadas intentando no forzar los músculos participantes en el habla (cara, cuello, hombros).

-       Reducir el tiempo de habla cuando se padezcan infecciones en las vías respiratorias altas y cuando exista afonía.

-       Moderar la intensidad de la voz.

-  Evitar los agentes irritantes laríngeos. Evitar bebidas excesivamente frías o calientes;  las comidas picantes; los ambientes que sean irritativos y produzcan sequedad como los ambientes cargados de humo, de  olores fuertes como pintura, producto de limpieza, etc.

-    Evitar la tos y el carraspeo improductivo. Se desaconseja la ingerir alimentos y bebidas que tienden a espesar la saliva y que crean la necesidad del continuo aclaramiento de garganta.

2.- PAUTAS PARA PROFESORES:
- Procurar ser un buen modelo en cuanto al uso correcto de la voz.
- No cortar los ambientes ruidosos con gritos.
- Utilizar formas no vocales para conseguir que le presten atención.
- Colocar a los niños con disfonías en un lugar cercano al maestro para que no tengan que hablar demasiado fuerte.
- Potenciar hábitos correctos de posturas, así como de velocidad y volumen del habla, etc.
- Además de las mismas pautas que los padres.

En conclusión, hay que procurar ser un buen ejemplo para los niños y niñas e intentar cuidar nuestras cuerdas vocales y las de ellos. Cuando observemos que un niño o niña se queda afónica, con frecuencia, deberemos acudir al pediatra para que este nos derive a los profesionales oportunos, pues en caso de que la afonía permanezca en el tiempo deberá acudir a un logopeda para que le ayude a rehabilitar sus cuerdas vocales.
                     
BIBLIOGRAFÍA:
-       Navarro Pozuelo, S; Navarro Marhuenda, F; Romero Martínez, P. (2002). Voz: trastornos y rehabilitación. Formación Alcalá (Jaén).
-       Heuillet-Martin, G; Garson-Bavard, H; Legré, A. (2003). Una voz para todos: la voz patológica. Solal editores (Marsella).

Autora:     Miriam Haro Gilabert

                 Logopeda, CRAE San Vicente del Raspeig